martes, 18 de junio de 2019

DISIPADA


La palabreja la persiguió durante toda su estancia en el colegio.
¡No se disipe! ¡otra vez disipada! pero ¡qué afán de disiparse tiene usted! Los castigos volaban sobre su cabeza, y ella no conseguía enterarse de lo que había hecho para merecerlos.
Al principio no entendía la palabra, porque las monjas no explicaban lo que creían estaba claro para todo el mundo. Y ella, por supuesto, no lo quería preguntar. Pero al cabo de un tiempo lo enlazó con los “despistes” que le atribuían en casa cada cinco minutos. A veces su padre se compadecía: “es despistada como yo, lo ha heredado de mí...”. En un sitio disipada, en el otro despistada... todo empezaba por d.
Finalmente, fiel a sí misma, miró la palabreja en el diccionario:
disipar.
(Del lat. dissipāre).
1. tr. Esparcir y desvanecer las partes que forman por aglomeración un cuerpo. El sol disipa las nieblas; el viento, las nubes. U. t. c. prnl.
2. tr. Desperdiciar, malgastar la hacienda u otra cosa.
3. prnl. Evaporarse, resolverse en vapores.
4. prnl. Dicho de una cosa, como un sueño, una sospecha, etc.: Desvanecerse, quedarse en nada.
Y el adjetivo era peor:
disipado, da.
(Del part. de disipar).
1. adj. disipador. U. t. c. s.
2. adj. Disoluto, libertino. U. t. c. s.
Alucinó de que las monjas la llamasen algo parecido a libertina; definitivamente, no podía decirlo en casa. Pero, pensándolo mejor, la primera acepción de desvanecerse, evaporarse, esparcirse, terminó resultando agradable. ¿Y si era un poder, y si ella tenía algo dentro, alguna aptitud, que pudiera desarrollar? Por algo lo dirían las monjas...
Se acostumbró a concentrarse en una sola cosa, a intentar no pensar (ahora es una técnica de meditación). Estaba convencida de que si conseguía vaciar su mente de toda idea, de toda imagen, sería más fácil desvanecerse en la atmósfera. Y al fin conseguir el status de mujer invisible; de todos los personajes leídos, era el que más le gustaba. Eso sí, invisible para quien, cuando y donde ella quisiera.
Ese esfuerzo le costó disgustos, suspensos, más castigos. Y una férrea reputación de rara, de ensimismada, de diferente al menos, que no sabe si aún persiste, posiblemente sí. Algo rara sí debía ser, pues lo que más le gustaba, aparte de no contestar a las preguntas, era escribir los exámenes al revés, con escritura de espejo. Cree recordar que de niña le hicieron algún electroencefalograma, y una serie de test de inteligencia, que detesta desde entonces. Los resultados no debieron ser muy malos, porque finalmente la dejaron en paz. A la paz contribuyó mucho que su padre la sacara del colegio. Y que en el instituto nadie se ocupara de su disipación.
Pero aún hoy, su momento más completo es ese en el que consigue disolverse en el infinito, por mucha gente o ruido que haya a su alrededor.

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(Para mi amiga Rebeca).

1 comentario:

  1. Disipada, hermosa palabra....., yo en cambio siempre estaba en Babia...., tampoco lo entendí muy bien, pero ahora, como a la Disipada, le encanta. Precioso

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