domingo, 30 de junio de 2019

AMIGAS Y HOMBRES







Hoy me despierto muy sorprendida, por no decir atónita.


He soñado que reñía con una gran amiga por causa de un hombre. Un hombre. Algo que, en la vida real, no me he permitido jamás. Siempre lo hablamos primero entre nosotras, y una de las dos se retira sin problemas.

Por eso creo que a lo largo del sueño flotaba esa sensación de culpabilidad. Porque el hombre era su pareja y yo me metía en medio con toda osadía. El caso es que salía victoriosa (desconocido en mi vida real), y entonces me empleaba a fondo, sin ningún tipo de miramiento. Al final él casi se convence de que yo soy la mujer de su vida. Y ahí podía haber finalizado el sueño, claro. Pero no. Mi amiga vuelve de improviso de un viaje laboral, abre la puerta de su piso... Y ahí estoy yo, tan ancha.

El siguiente plano de este sueño proceloso nos muestra a las dos, mi amiga y yo, en su coche, discutiendo amargamente (mis adorados planos tipo Thelma y Louise). Pero muy civilizadas para lo que podía haber sido. Mi asombro de espectadora del sueño es que, en ningún momento, yo me arrepiento, ni pido perdón, ni pienso en olvidarme del asunto. Es más, la intento convencer de que él no es su pareja ideal, aprovechándome de todo lo que ella me ha contado en plan secreto. En plan asquerosa, pero tan fresca.

Como casi siempre, no sé o no recuerdo cómo termina el sueño. Pero en los últimos tiempos siempre sueño con una yo que no soy yo. 





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