domingo, 23 de diciembre de 2018

ENTRE DOS TIERRAS, de MATILDE TRICARICO






La literatura puede impregnar tu vida, tu persona. Puede acercarte y separarte de la gente. Puede descubrirte mundos nuevos, hacerte conocer multitud de gente desde tu sillón. Puede impulsarte a conocer en persona a los autores de los libros que te han llegado al corazón. Si viven, claro.

Y también puede confirmar que alguien a quien ya conocías y con quien habías empatizado, es tu otro yo con un mar por enmedio.

Eso es lo que me ha ocurrido a mí con el libro de mi amiga Matilde. Nos conocimos en un curso de escritura impartido por nuestro querido Eloy Tizón, y allí conectamos. Nos hicimos amigas en Facebook, y luego, yo a Zaragoza y ella siguió en Madrid.

Leí "Entre dos tierras" y mi impresión se confirmó. Es un libro escrito con el alma, por lo tanto bello, como el alma de su autora. Alegre, triste, profundo, divertido, real como la vida, pero también con su ilusión, su fantasía. Su amor. Matilde describe (y muy bien) su infancia italiana, su vida familiar, su colegio (ah, su colegio; ahí me quedé clavada, porque era el mío). Sus amores, la muerte y la convulsión interior que conlleva. Por fin su gran amor español. su valentía al seguirlo a España. Lo difícil que le fue la adaptación. El nuevo idioma, la primera ausencia de sus amigos, sus queridos hermanos. Pero se adaptó y nos adoptó. Qué suerte hemos tenido con ella.

No suelo recomendar libros, ni hacer crítica literaria, porque no me considero capacitada. Pero si leéis Entre dos tierras, no os arrepentireis. Incluso es un hermoso regalo para vuestra gente.
(Además, como prueba de que somos dos seres conectados, nos ha ocurrido la misma anécdota con la lotería).

Por favor, no dejes de escribir, Matilde.


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