viernes, 14 de octubre de 2016

LA MAFIA SE ENAMORA




CARTAS.


Mi querida hermana,

yo creo que tienes un verdadero problema. Y menos mal que hoy, por fin, me lo has contado todo.

Ahora resulta que un capo de la mafia rumana (o algo así) se quiere casar contigo. ¿Se puede saber qué porras estás haciendo desde que yo me he ido? Vale, será alto, rubio y encantador, te rodeará de amor y comodidades materiales. Por lo visto, tu casa, que no estaba tan mal, se ha llenado de muebles nuevos y electrodomésticos impecables. ¿Te parecerá bonito? En fin, me callo lo que pensarían… Me callo.

Pero, ¿no te gustaba tanto ese chico que conociste en el baile? Agustín, creo que se llama. Según mis noticias, es igual de encantador, y además, un hombre normal en todos los aspectos. Me dijiste que se llevaba de miedo con tus hijos, si eso no es importante...

Que te resulta muy difícil elegir entre ambos, que los dos te gustan. Mira, me ha llegado al alma que digas : “yo lo que quiero es disfrutar de la situación, dejarme querer”. Hala, chatica, ¿a estas alturas me vienes con eso?

Bueno, lo primero, asegúrate de que es verdad eso de capo de la mafia rumana o de donde sea, me da igual. Y si es así, pon tierra de por medio, veniros a mi casa en el primer tren.

Mantenme informada, ¿vale? Si no fuera porque estos días no puedo, me plantaba allí ahora mismo.

Tu hermana que te quiere, Puri.


Querida Puri:

Aún tendrás razón, la cosa se ha puesto difícil. El capo no puede soportar la competencia y ha empezado a mostrar su lado agresivo. Su gente le dieron el otro día una soberana paliza a Agustín. Lo peor fue que mi mediano, que lo adora, intervino y no sabes las magulladuras que lleva.

Agustín, tan majo, ha seguido rondando mi casa, pero han aparecido tres malencarados con gafas negras que hacen guardia permanente ante mi puerta, y además me siguen a todas partes, para que Agustín no se acerque.

Pero el capo sigue maravilloso conmigo. Intenta que yo me sienta la mujer más importante de la tierra. Me siento obligada hacia él, ha hecho desaparecer todos mis problemas económicos, con lo que por primera vez podemos llevar una vida tranquila y cómoda. A mis hijos les trata de maravilla, les ha comprado la moto y al pequeño lo ha matriculado en el curso que quería. Pero ellos lo tratan con un respeto teñido de miedo, que los conozco.

El otro día se presentó en casa con toda su familia para que me conocieran. Daba un poco de cosa, sobre todo la madre, toda de negro como en las películas. Me taladraban con sus ojos fríos. Miré al capo y tenía una expresión satisfecha, como del que enseña su mejor pieza después de la cacería.

Ay, hermana, no sé si estoy pagando un precio demasiado alto por mi afán de amores…


Querida hermana, acabo de comprarme un móvil de los buenos, y por correo te llegarán dos, uno para ti y otro para mis sobrinos. Dile al peque que los ponga en marcha, seguro que sabe. Apuntaros mi número.

Tenemos que estar todos conectados, mientras el trabajo no me deje ausentarme. Están malos los tiempos para quedarse en el paro, pero si lo tengo que hacer, lo haré. Y mira a ver si vais pensando en la forma de salir definitivamente de ese lío tan malo.




LLAMADAS


--¿Tía Puri? somos nosotros. Gracias por los móviles. La boba de mamá casi se lo cuenta al capo, menos mal que la pudimos parar a tiempo a patadas bajo la mesa. Imagínate que los compra él y nos los da ya controlados y con seguimiento de esos… Que sí, tía Puri, él puede hacerlo. Mira, Agustín ha desaparecido misteriosamente. Hace tiempo que nadie lo ha visto, y en su casa no contestan al timbre a ninguna hora… Sí, tienes razón, tenemos que apartarnos de esto cuanto antes. Hemos pensado que tendríamos que irnos a otra ciudad… bueno, sí, a la tuya por ejemplo. Pero tiene que ser en secreto. Y va a ser difícil, porque los de las gafas de sol a veces se separan y no nos pierden a ninguno de vista.


--¿Puri? Hermana, soy yo. Ya se que los chicos te han contado sus planes de irnos de aquí. Mira que tener que dejar la casa, los campos, las gallinas… Que sí, mujer, que creo que tienes razón. Vale, pues ya vendrás tú a venderlo todo… mi madre, qué pena. Venga, que me callo. El problema es que para irnos de aquí necesitamos dinero. Sí, sí, el capo me ha saneado la cuenta, pero yo sé que él tiene forma de saber si yo saco una cantidad grande. Tiene amigos y contactos por todas partes, Puri. No sé si capo de la mafia, pero alguien como los políticos tiene que ser, fijo. Sí, Puri, si, ya cuelgo, adiós.


--Hola, soy la tía Puri, ¿eres la chica, mi niña guapa? ¿Cómo van los planes, hija? Estoy que me va a dar un ataque…

--Mal, tía. Mamá a veces se desalienta, está a punto de tirar la toalla, como cuando llegó la nueva tele, curvada, tan grande, que además es ordenador… Pero ayer me dijeron en el instituto que mi madre era amante de un mafioso...Y yo me quiero morir, tía.

--¿Le has contado esa burrada a tu madre?

--Claro, tía. Mamá ha decidido que pensemos cada uno por nuestra cuenta y que todas las noches, antes de dormir, intercambiemos los planes para ver cual es el mejor.

--Y, ¿ya hay alguno, por tu santa abuela?

--No ha dado tiempo, sólo mi hermano mediano piensa que para que nos dejen de vigilar, tenemos que hacernos amigos suyos. Primero de los vigilantes y luego de la familia. El pequeño se puso a buscar micrófonos ocultos por la casa

--¿¡y qué encontró!?

--Nada, tía, afortunadamente nada.

--Bendito sea el que lo sea. ¿Y tú mi, chica, qué vas a hacer?

--Yo estoy muy nerviosa para pensar, pero los chicos me han dicho que tengo que empezar a llevar a la familia bizcochos de esos que me salen tan ricos, y a toda costa, hacerme amiga de las hermanas… A ver si ofreciéndome para cuidar el bebé de la mayor…

--Claro que sí. Ánimo, mi chica, hija de mi vida. Ya veréis que bien sale todo. Ya estoy mirando pisos por aquí para vosotros. Y llamadme, por favor, llamadme mucho. Si estoy currando ya os lo diré.



--Puri, hermana, soy yo. Ya está. Sí, calla un poco… Esta noche, a las cuatro de la mañana, vendrá a buscarnos un amigo de Manuel, con el que, a fuerza de preguntarle, he hecho muchas migas. Que no, mujer, que no, vale… Bueno, pues, este chico nos llevará a la estación del pueblo de al lado. Te llamaremos al llegar. Mis hijos se han portado de maravilla, lo han organizado todo perfecto y hace casi una semana que no nos vigila nadie. El capo sigue tan encantador como siempre, pero ya no me da pena. Ni miedo tampoco. Si, que sí, que estoy segura de que no se ha enterado de nada.



Pero ninguno de ellos, ni siquiera la tía Puri, sabía en realidad cómo es la mafia.



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